Pedalea por el ictus

Quedan dos minutos para que comience la Oakley GFNY Barcelona. En la línea de salida, Pablo echa la mirada atrás y recuerda la agonía que le provocaron los 200 metros andados por el pasillo del hospital tras la operación, el primer reto de los muchos tachados en su lista hasta el día de hoy. Por delante 160 km, quizás los más reconfortantes de su vida. Sobre el sillín no va un ciclista cualquiera.

Este arquitecto de 48 años volvío a nacer tras el ictus que sufrió el 1 de julio 2003 cuando ya estaba ligado al deporte, concretamente a las maratones. Aquel trágico día se levantó pronto y se dirigía a calzarse las zapatillas, pero sus piernas se paralizaron. Algo iba mal, rápidamente despertó a su mujer, quien llamó a la ambulancia. En el hospital le advirtieron que en unos días debía de someterse a una intervención quirúrgica de alto riesgo hacer frente a un aneurisma cerebral. Todo salió bien, pero le esperaba una lenta y ardua recuperación, aunque su afición por el ciclismo desde pequeño le decía que pronto volvería emular a los Perico e Indurain que cada sobremesa del Tour le hacían permanecer ojiplático frente al televisor. A partir de este momento no le cambió la forma de pensar, sino de vivir. Ver la muerte de cerca le hizo querer volver a tener agujetas, lesiones, sensaciones de cansancio que crean las exigentes pruebas, es decir, todo aquello experimentado y a lo cual nunca concedió tanto valor. En definitiva sentirse vivo, algo que vislumbraba en el hospital.

Tras una milagrosa vuelta a la vida, Pablo Pluvinet le transmitió a su doctor las ganas de volver al deporte, a su pasión. En escasos años ya estaba disfrutando del atletismo completamente maratones y recorriendo kilómetros en bici. Sy gusto por las dos ruedas y un sentimiento de deuda con las personas que sufren esta terrible enfermedad le condujo a poner en práctica su proyecto. Un reto solidario hecho realidad gracias a Mi Grano de Arena, una plataforma de crowdfunding solidario que recauda fondos para ONGs, en este caso por el mayor desafío de Pablo en bicicleta para la Fundación del Ictus de Catalunya.

Estableció el límite en los 1600€, pero «han tenido que aumentar el plazo porque la gente se ha volcado con la causa, incluso la organización de la carrera, cuando supieron de mi desafío, me grabaron un vídeo promocional y hasta han tenido el bonito detalle de donar en migranodearena.org la inscripción de la prueba que yo mismo pague». Pero todo no queda aquí, ahora este barcelonés tiene nuevas metas en el horizonte. Una originada por su gusto por la ronda gala, coronar el Col du Tourmalet, y otra, la Quebrantahuesos, motivada por su equipo de Triatlón, Trienjoy, que siempre han apoyado y con los que pedalea cada fin de semana.

Artículo publicado en Ciclismo a Fondo (revista en papel).

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